El secreto de Lestat
¡La que he liado con lo de los vampiros! Como a mi amigo Obo le sale humo del servidor o lo que sea que alberga el blog, me siento con la obligación de aclarar algunas cosillas.
La primera de ellas es que, como el lector de más de dos dedos de frente sabrá, no soy un vampiro. Bien, punto uno resuelto. Tampoco me interesan para nada los temas góticos, ni tenebrosos ni necrofílicos o como mierdas se llame. Por cierto, tampoco adoro a Satanás.
Vale. Cuando tenía mis 16 años me leí las Crónicas Vampíricas de Anne Rice, una detrás de la otra, y me las fui leyendo mientras iban saliendo en edición bolsillo. El tema me gustó, es una hábil escritora al montar todo ese mundillo de los vampiros tan creíble. Como les pasa a los que han escrito respondiendo a mi mensaje, yo también deseé ser un vampiro. Pero uno se hace mayor, crece, y, aunque no he perdido las ganas de soñar, me conformo en ser un hombre, e intento sacarle partido a esa condición que, sinceramente, es más poderosa que la de vampiro, aunque estemos hablando del mismísimo Armand.
Por favor, miraos también al espejo, pensad en lo que tenéis y en lo que quereis conseguir. Ser humano ya es suficientemente difícil. Es que, chicos, me preocupáis, acabaréis como el Star Wars Kid, pero con dientes de plástico. Por cierto, si firmo como Obi Wan, ¿recibiré también mensajes de futuros aprendices a Jedi? No os fieis de aquél que se llame a sí mismo maestro.
Que la fuerza os acompañe.
- Deja tu comentario (50)

